El Anciano Que Sembraba En Tierra Seca

El anciano llegó antes del amanecer, cuando todavía el campo parecía una extensión de ceniza y silencio. Caminaba despacio, con una pequeña bolsa colgando de la cintura y las manos marcadas por años de tierra endurecida. Nadie entendía por qué seguía sembrando en aquella parcela seca donde incluso las aves evitaban descender. Desde la colina algunos lo observaban con una mezcla de burla y compasión. Cada mañana repetía el mismo recorrido, abría surcos pequeños y dejaba caer semillas diminutas que desaparecían bajo el polvo. Pasaron los días y el cielo…

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